Sí, efectivamente: voy a hablar de la SGAE. De esa que equipara piratería, top manta y copia privada. Estoy de acuerdo en dos cosas con la SGAE: las dos primeras actividades son robar. En cuanto a la tercera, lo siento pero no.

Lo que sí sé es que el fraude fiscal sí es robar. Por eso me preocupa que la SGAE, una entidad que teóricamente vela por los intereses económicos de sus asociados y, de forma indirecta, por la correcta regulación de la difusión de obras audiovisuales (aunque todos sabemos que teoría y práctica no coinciden, es más, difieren notablemente), se vea salpicada por una investigación que trata de esclarecer si ha cometido o no fraude fiscal (tres fuentes: una dos tres). Investigación que sí, estoy de acuerdo, ha surgido por motivos políticos y no por auténtico interés. Pero los hechos son los hechos (y además vienen de lejos, y con reincidencia). Y la ley, es la ley.

Conste en acta que me repatea el top manta. Por si alguien lo dudaba. Y la piratería, también (aunque visto lo visto, me da que a los piratas somalíes les quedan los días contados). Pero seamos francos y llamemos robo a lo que es robo, y a lo que no lo es, no se lo llamemos. Y llamemos ladrones sólo a quienes roban.